Cuando instalamos un nuevo programa en nuestro ordenador, es normal que nos aparezca en el escritorio un icono de acceso directo. Esto está muy bien, nos facilita el ejecutar los programas fácil y rápidamente.
¿Qué problema hay?
Con el tiempo, lo lógico, es que instalemos más programas y nuestro escritorio se irá llenando de iconos. Esto puede llegar a convertirse en un pequeño problema y lo que estaba pensado para agilizar nuestro trabajo, se acaba convirtiendo en un pequeño estorbo.
En las próximas entradas iremos viendo que posibilidades tenemos para organizar mejor nuestros iconos de acceso directo. Hoy os dejo la primera opción.
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